miércoles, 5 de octubre de 2011

agujeros de base de craneo














BASE DEL CRÁNEO: CARA ENDOCRANEAL.
   La cara endocraneana de la superficie de la base del cráneo se divide en tres fosas: anterior, media y posterior. Analizaremos la fosa media endocraneal  :
fosa o base media del cráneo :
Corresponde a las la base  esfenotemporal, formada por las alas mayores del esfenoides y de los dos temporales. Presenta en la línea media la silla turca, limitada por delante por las apófisis clinoides anteriores y los agujeros ópticos y por detrás por las clinoides posteriores a las que siguen la lámina cuadrilátera del esfenoides.
   Lateralmente las fosas esfenotemporales tienen una forma triangular de vértice interno. Este vértice está formado por la punta del peñasco temporal con el agujero rasgado anterior cerrado por una lámina fibrosa de las aponeurosis faríngeas. Aquí se encuentra el nervio vidiano o nervio trigémino y escasas venas, ramas de la arteria faríngea ascendente y la arteria carótida interna.  En esta zona y en forma de arco aparecen los agujeros del ala mayor del esfenoides, el agujero redondo mayor (nervio maxilar superior), agujero oval (nervio maxilar inferior, art.meningea accesoria y ocasionalmente nervio petroso menor) y el agujero redondo menor o espinoso (arteria meníngea media, vena meníngeas medias y ramo meníngeo del nervio mandibular). En la parte más anterior aparece la hendidura esfenoidal por la que la atraviesan  : III, IV, V y VI, que son, a saber, el motor ocular común, el Troclear o patético, el trigémino (su primera rama u oftálmica) y el abducens o Motor Ocular Externo.
   El límite posterior de la fosa media es el borde superior del peñasco, surcado por una depresión donde se alberga el seno petroso superior. La superficie del peñasco presentará en su parte más interna una fosita para el ganglio de Gasser y, más externamente, dos pequeños orificios, hiatos de Falopio y hiato accesorio, donde emergerán los nervios petrosos superficial y profundo.


Patologías:

 La disposición anatómica de cierre del agujero rasgado anterior por las aponeurosis peritubáricas faríngeas, es de gran importancia en la evolución endocraneana de los tumores del cavum rinofaríngeo  que, a través de ellas, llegarán fácilmente a la zona del seno cavernoso. Su contenido vascular (carótida interna) y nervioso (nervios oculomotores y 2º rama del trigémino) serán frecuentemente invadidos por los procesos tumorales de la rinofaringe.

1.-  tumores del cavum rinofaríngeo:

 rinofaringe o  nasofaringe corresponde a la  región superior de la faringe que se encuentra en contacto con la parte posterior de la nariz. Se extiende desde la base del cráneo hasta el paladar blando donde comienza la orofaringe. El cáncer de cavum consiste en la transformación maligna de la mucosa que tapiza dicha cavidad, y la formación de un tumor.


El tipo de tumor más frecuente en esta localización es el carcinoma epidermoide indiferenciado (antes llamado linfoepitelioma). En los pacientes con Sida, puede ser frecuente la aparición de linfomas en esta localización.

Causas:

No se sabe exactamente cuál es la causa, pero hay factores genéticos, infecciosos y dietéticos asociados.

Se sabe que en una región de China este tipo de tumor es más frecuente que en el resto del mundo. Parece ser que existe una predisposición genética en esta población, pero no se descarta que la dieta rica en pescado salado pueda ser su origen. En  España este tumor se relaciona más con la infección previa por el virus de Epstein Barr. Este virus produce una enfermedad llamada mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso.
Síntomas:

Dada la localización del tumor, gran parte de los pacientes son diagnosticados con tumores grandes, pues apenas producen sintomatología en el inicio.
  • El tipo de paciente más frecuente es un varón de entre cuarenta y cincuenta años.
  • Cuando el tumor tiene cierto tamaño puede producir una inflamación en un oído llamada otitis secretora.
  • Sin embargo, la inmensa mayoría de pacientes son diagnosticados por la aparición de un ganglio palpable en el cuello, que se corresponde con una metástasis cervical del tumor.
  • Otros síntomas posibles son: sangrado de nariz, obstrucción nasal, dolor de cabeza, problemas para tragar y visión doble.
¿Cómo diagnosticar?

Ante la aparición de una otitis media en un oído o de un ganglio en el cuello, el paciente debe consultar inmediatamente con el otorrinolaringólogo.
  • El especialista debe realizar una exploración general.
  • Es fundamental la realización de una endoscopia nasal, ya que permitirá visualizar directamente la zona afectada. Aún así, no es fácil localizar el tumor, pues éste tiende a crecer por debajo de la mucosa que lo tapiza.
  • Ante cualquier sospecha clínica y endoscópica, debe indicarse una biopsia, bien con anestesia local o general. La biopsia consiste en la toma de tejido, para analizarlo en el laboratorio y llegar así a un diagnóstico exacto. Pueden ser necesarias varias biopsias para obtener un diagnóstico.
Tratamiento:
  • El tratamiento más efectivo consiste en la radioterapia de la zona del tumor y del cuello. En casos avanzados, se está utilizando la quimioterapia previa a la radioterapia, pues aumenta la supervivencia de los pacientes.
  • La cirugía tiene poco que hacer en el tratamiento del tumor de origen. Sin embargo, cuando los ganglios del cuello tienen más de 3 cm de diámetro, puede estar indicada la extirpación de todos los ganglios del cuello (vaciamiento cervical funcional).
Pronostico:


Depende de varios factores. Los más importantes son el tamaño de tumor y la presencia de metástasis en el cuello.
  • Se da un 80% de supervivencia a los cinco años del tratamiento en pacientes con tumores pequeños y sin metástasis en el cuello.
  • En casos con tumores grandes y metástasis en el cuello apenas sobreviven un 20% a los 5 años.


LINCOGRAFIA:



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